jueves, 28 de abril de 2011

Día uno

De pronto caminaba sobre una blanca y suave arena, a su izquierda un mar caribeño y detrás venía ella arremetiendo contra todo a su paso,
él se detuvo para verla correr, reduciendole velocidad a sus toscos y a la vez finos movimientos, en cámara lenta se veía tan dulcemente graciosa, sus pequeños senos se veían sensuales al compás de su trote, sus descordinados brazos iban de de un lugar a otro sin orden moviéndose sólo por el capricho de pensar que mientras más los moviera más rápido llegaría hacia donde él estaba, pero...

-¿Por qué corriste de nuevo?-. preguntó molesta mientras se desvestía, cogía sus sandalias y se metía  a la bañera.
-¡Porque puedo!-. le respondió  robándole un beso y una sonrisa.
-Eres un idiota, ¿lo sabías no?.- dijo haciéndose la enfadada. -Ni pienses que te dejaré entrar.- y se dirigió hacia baño dejando caer la toalla suavemente sin cerrar la puerta.
El rutinario cortejo en el que ambos terminan desnudos en la cama empezando con unas disculpas seguidas de carcajadas y caricias que pasaba por su cabeza, quedarían en su recuerdo como una fantasía...

-Siento llegar tarde-. decía jadeante mientras se secaba el sudor y entregaba el paquete.
-Que no se repita. ¿Está todo completo?- preguntó tentándolo solo por gusto.
-Puedes contar si quieres- le respondió éste un poco malhumorado.
-Sube-. respondió indiferente.
Cerró la puerta del auto y partieron...

-¿Estas ahí? ¿amor? oye! te estoy esperando deja de jugar -gritaba sin obtener respuesta-. No es para que lo tomes enserio, vamos-.  Pero nada pasaba, le hablaba al aire, no sabía que él ya se había marchado. Cerró la ducha, cogió una toalla y salió, no encontró mas que una nota con un "Lo siento" sobre la cama. Dio unas 10 vueltas al pequeño trozo de papel esperando encontrar algo más, en su cabeza solo habían preguntas sin respuesta y sin saber que hacer se sentó en la cama mirando perdidamente al horizonte, preguntándose que es lo que había hecho mal...

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